martes, 8 de septiembre de 2026

Lautaro Martínez: el delantero más infravalorado del mundo

Cuando se debate quiénes son los mejores delanteros de la actualidad, casi siempre aparecen los mismos nombres: Kylian Mbappé, Erling Haaland, Harry Kane o Julián Álvarez. Todos tienen argumentos de sobra para formar parte de esa conversación habiendo sido de los mejores jugadores pagos del año pasado. Sin embargo, existe otro atacante cuyos números, títulos y actuaciones decisivas ya no permiten tratarlo como un nombre secundario.

Ese futbolista es Lautaro Javier Martínez.

El delantero argentino lleva años marcando goles en Italia, levantando trofeos y respondiendo en partidos importantes. Aun así, su reconocimiento internacional parece estar varios pasos por detrás de sus logros. Quizá la mejor forma de entender esta contradicción sea comenzar con una cifra que cambia por completo la dimensión de su carrera: 177 goles con el Inter de Milán.

Lautaro Martínez: el delantero más infravalorado del mundo

Lautaro Martínez ya es historia del Inter de Milán

Lautaro llegó al Inter en 2018 procedente de Racing Club. En sus primeros meses tuvo que adaptarse al fútbol italiano, competir por un lugar y aprender a convivir con la presión de uno de los clubes más grandes de Europa.

Con el paso de las temporadas dejó de ser una promesa sudamericana. Primero se convirtió en titular, después en referente y finalmente en capitán. Hasta septiembre de 2026 acumula 177 goles en 379 partidos oficiales con la camiseta del Inter, una media cercana a un tanto cada dos encuentros. Ya ocupa el tercer puesto entre los máximos goleadores de toda la historia del club, solamente por detrás de Giuseppe Meazza y Alessandro Altobelli.

Como los dos jugadores que todavía lo superan son italianos, el récord tiene una consecuencia enorme: Lautaro es el futbolista extranjero con más goles en la historia del Inter.

No estamos hablando de superar a delanteros desconocidos. En el camino quedaron figuras como Ronaldo Nazário, Adriano, Diego Milito, Mauro Icardi, Christian Vieri, Samuel Eto’o y Romelu Lukaku. Todos dejaron momentos importantes en Milán, pero ninguno consiguió marcar tantos goles para el conjunto nerazzurro como el argentino.

Además, Lautaro no construyó este récord durante una etapa cómoda y sin presión. Lo hizo mientras el Inter recuperaba protagonismo en Italia y volvía a competir con frecuencia en las rondas decisivas de la Champions League.

Mucho más que un goleador de área

Reducir a Lautaro Martínez a sus 177 goles sería ignorar buena parte de su valor. El argentino no es un delantero que permanezca esperando dentro del área. Presiona a los defensores, protege la pelota, participa en la construcción de las jugadas y abre espacios para sus compañeros.

Su forma de jugar exige un enorme desgaste físico. Puede retroceder para ayudar al mediocampo y, pocos segundos después, aparecer en el área para definir. Esa capacidad explica por qué diferentes entrenadores lo han considerado una pieza imprescindible, incluso durante sus rachas menos efectivas frente al arco.

También ha desarrollado una faceta de líder. Desde que recibió la capitanía del Inter, asumió una responsabilidad que va mucho más allá de marcar goles. Representa al equipo, habla en los momentos difíciles y se convirtió en uno de los rostros principales de una etapa muy exitosa para la institución.

No tiene la velocidad explosiva de Mbappé ni la potencia física de Haaland. Tampoco necesita parecerse a ellos. Su mayor virtud es ser un atacante completo que puede adaptarse a distintas situaciones del partido.

Los 40 goles de Lautaro Martínez con Argentina

La carrera de Lautaro con la selección argentina también merece una valoración diferente. Con 40 goles en 84 partidos, ya es el cuarto máximo goleador histórico de la Albiceleste, solamente por detrás de Lionel Messi, Gabriel Batistuta y Sergio Agüero.

Eso significa que ya superó las cifras de delanteros y leyendas como Hernán Crespo, Diego Maradona, Gonzalo Higuaín y Ángel Di María. No es un dato menor para un jugador que ha compartido generación con Messi y que durante algunos torneos también tuvo que competir por la titularidad con Julián Álvarez.

Su participación en el Mundial de Qatar 2022 suele analizarse únicamente desde los goles que no pudo marcar. Llegó al torneo con problemas físicos, perdió su lugar en el equipo titular y Julián aprovechó la oportunidad. Sin embargo, Lautaro continuó apoyando al grupo y convirtió uno de los penaltis más importantes de la historia reciente de Argentina ante Países Bajos.

Después de aquel Mundial tuvo su revancha.

El gol que decidió la Copa América

La Copa América 2024 mostró una de las mejores versiones de Lautaro con Argentina. El delantero marcó cinco goles, terminó como máximo anotador del torneo y apareció cuando más lo necesitaba su selección.

En la final contra Colombia ingresó desde el banquillo y, a los 112 minutos, atacó el espacio después de una recuperación de Leandro Paredes y una asistencia de Giovani Lo Celso. Su remate decidió el encuentro y le entregó otro título continental a Argentina.

Aquella jugada resumió muchas de sus virtudes: concentración, movimiento sin balón, potencia y frialdad para resolver una final.

Tampoco fue su primera aparición decisiva con la selección. En la Finalissima de 2022 abrió el marcador contra Italia y asistió a Ángel Di María en el segundo gol. Argentina ganó 3-0 en Wembley ante el campeón europeo.

En el Mundial de 2026 volvió a dejar su huella. Marcó ante Suiza en los cuartos de final y anotó el gol decisivo frente a Inglaterra en la semifinal, alcanzando precisamente los 40 tantos con la camiseta argentina. La Albiceleste terminó como subcampeona, pero Lautaro volvió a demostrar que podía responder en el escenario más grande.

Una colección de títulos que pocos delanteros pueden igualar

El palmarés de Lautaro Martínez explica por qué resulta extraño que no sea mencionado con mayor frecuencia entre los mejores atacantes de su generación.

Con Argentina ganó el Mundial de 2022, las Copas América de 2021 y 2024 y la Finalissima de 2022. Con el Inter conquistó tres campeonatos de la Serie A, tres Copas de Italia y tres Supercopas de Italia. En otras palabras, ya levantó todas las competiciones nacionales posibles en el fútbol italiano.

También disputó dos finales de la Champions League, en 2023 y 2025. No consiguió levantar el trofeo, pero alcanzar dos finales en tres temporadas demuestra la regularidad europea del Inter y la importancia de Lautaro dentro de ese proceso.

A nivel individual, su temporada 2023/2024 fue especialmente destacada. Terminó como máximo goleador de la Serie A con 24 tantos y recibió el premio al mejor jugador de todo el campeonato. No fue solamente el delantero de moda durante unas semanas: lideró la clasificación de goleadores prácticamente desde el inicio hasta el final y condujo al Inter hacia el Scudetto.

Un delantero que aparece contra los grandes

Otra idea que persigue injustamente a Lautaro es que solamente marca frente a rivales menores. Su trayectoria demuestra lo contrario.

El argentino ha conseguido anotar contra clubes como Real Madrid, Barcelona, Bayern de Múnich y Borussia Dortmund en la Champions. En Italia dejó su firma frente al Milan, Juventus, Napoli, Roma, Lazio y Atalanta. Con la selección también marcó contra campeones mundiales como Italia e Inglaterra.

Uno de sus momentos europeos más recordados llegó en la semifinal de la Champions de 2023, cuando sentenció la eliminatoria contra el Milan. Dos años después volvió a marcar ante el Barcelona durante otra semifinal espectacular. Incluso disputó la revancha lesionado porque no quería abandonar al equipo en uno de los encuentros más importantes de la temporada.

No convierte en todos los partidos decisivos, algo que tampoco consigue ningún delantero, pero ha reunido suficientes actuaciones importantes como para descartar la idea de que desaparece cuando aumenta la presión.

¿Por qué Lautaro Martínez continúa siendo infravalorado?

Parte de la explicación está relacionada con la época que le tocó vivir. En la selección argentina compartió escenario con Lionel Messi y después tuvo que competir con Julián Álvarez, uno de los delanteros jóvenes más reconocidos del mundo. En el fútbol europeo, la atención comercial suele concentrarse en la Premier League, el Real Madrid, el Barcelona o el Paris Saint-Germain.

Lautaro tampoco construyó su imagen alrededor de regates virales, celebraciones preparadas o declaraciones polémicas. Su fútbol se entiende mejor viendo un partido completo: presiona, lucha, retrocede, se asocia y vuelve al área para buscar el gol. Muchas de esas acciones no aparecen en los vídeos de pocos segundos que dominan las redes sociales.

Además, sus errores en el Mundial de 2022 y las dos finales perdidas de Champions tuvieron una enorme exposición. En cambio, su regularidad durante ocho temporadas en Italia recibió bastante menos atención fuera de ese país.

Ser infravalorado no significa que Lautaro sea indiscutiblemente mejor que Mbappé, Haaland o Kane. Significa que la distancia entre sus logros y el reconocimiento que recibe parece demasiado grande.

Lautaro Martínez ya está construyendo una carrera de leyenda

Con 29 años, Lautaro todavía tiene tiempo para ampliar sus registros. Está a 32 goles de igualar a Alessandro Altobelli, segundo máximo anotador histórico del Inter, y la Champions continúa siendo el gran título que le falta a nivel de clubes.

Sin embargo, su lugar en la historia no depende únicamente de lo que pueda conseguir en el futuro. Ya es el extranjero más goleador del Inter, el cuarto máximo artillero de Argentina, campeón del mundo, doble campeón de América y ganador de todos los títulos nacionales italianos.

Cuando se hable de los grandes delanteros de esta época, Lautaro Martínez no debería aparecer como una mención curiosa al final de la conversación. Sus números, sus títulos y sus goles decisivos exigen que sea colocado en el centro del debate.

Quizá no sea el atacante con más publicidad del planeta, pero sí tiene argumentos suficientes para recibir un reconocimiento mucho mayor. Don Lautaro Javier Martínez ya no es una promesa ni simplemente un buen goleador: es una figura histórica del Inter, un nombre importante de la selección argentina y uno de los delanteros más completos de su generación.

lunes, 7 de septiembre de 2026

Formación online para el deporte: qué puede aprender un profesional más allá del entrenamiento

El deporte profesional y amateur mueve mucho más que entrenamientos y competiciones. Detrás de un club, una academia, un gimnasio o un evento deportivo también hay gestión, comunicación, ventas, tecnología, administración y trabajo con personas. Por eso, consultar un catálogo de diplomados virtuales gratis puede ser útil para quienes quieren reforzar habilidades complementarias sin abandonar su actividad principal. Polisura ofrece formación online en diferentes áreas y permite avanzar a ritmo propio. Sus cursos gratuitos suelen desarrollarse en torno a tres semanas y muchos cuentan con aproximadamente 120 horas certificables, dependiendo del programa.  La institución diferencia además entre el acceso gratuito a la formación y la expedición opcional del certificado digital.

Formación online para el deporte

El deporte profesional y amateur mueve mucho más que entrenamientos y competiciones. Detrás de un club, una academia, un gimnasio o un evento deportivo también hay gestión, comunicación, ventas, tecnología, administración y trabajo con personas.

Por eso, consultar un catálogo de diplomados virtuales gratis puede ser útil para quienes quieren reforzar habilidades complementarias sin abandonar su actividad principal.

Polisura ofrece formación online en diferentes áreas y permite avanzar a ritmo propio. Sus cursos gratuitos suelen desarrollarse en torno a tres semanas y muchos cuentan con aproximadamente 120 horas certificables, dependiendo del programa. 

La institución diferencia además entre el acceso gratuito a la formación y la expedición opcional del certificado digital.

El deporte también necesita perfiles que sepan gestionar

Un entrenador puede conocer perfectamente la preparación física y, aun así, encontrarse con dificultades para organizar presupuestos, coordinar personal o promocionar una academia. Algo parecido ocurre con antiguos deportistas que deciden convertir su experiencia en un proyecto propio.

Los diplomados gratis con certificado del Politécnico Intercontinental permiten explorar conocimientos de distintas áreas profesionales. La institución ofrece formación virtual gratuita y establece un costo independiente para quienes desean obtener el certificado, que actualmente publica en 80.000 COP o 25 USD.

Esta diferencia resulta importante porque permite estudiar primero y decidir después si realmente se necesita acreditar el programa.

Un club pequeño funciona también como una empresa

Imaginemos una escuela de fútbol con varios equipos juveniles.

Además del trabajo de los entrenadores, alguien tiene que controlar inscripciones, pagos, horarios, alquiler de instalaciones y compras de material. También hace falta responder a familias, gestionar redes sociales y organizar competiciones.

Cuando la escuela tiene veinte alumnos, muchas tareas pueden resolverse de forma informal. Con ciento cincuenta, esa organización deja de ser suficiente.

En ese momento, conocimientos de administración, recursos humanos, marketing o herramientas digitales pueden adquirir tanto valor como ciertas competencias estrictamente deportivas.

La formación complementaria tiene sentido precisamente cuando ayuda a resolver alguna de esas necesidades concretas.

El entrenador también termina comunicando

Un profesional deportivo explica ejercicios, corrige errores, dirige grupos y transmite objetivos.

Esto significa que necesita algo más que conocimiento técnico.

Una indicación mal explicada puede generar confusión, mientras una comunicación adaptada a la edad y experiencia del deportista facilita el aprendizaje. Lo mismo ocurre cuando hay que hablar con familias, patrocinadores o responsables de una institución.

Por eso, formaciones relacionadas con comunicación, liderazgo o educación pueden encontrar aplicaciones reales dentro de clubes y academias.

No es necesario cambiar de profesión para utilizar esos conocimientos. En muchos casos, simplemente mejoran una función que ya forma parte del trabajo cotidiano.

Los datos tienen cada vez más presencia en el deporte

El seguimiento deportivo se ha vuelto progresivamente más cuantitativo.

Se registran tiempos, cargas de entrenamiento, asistencia, resultados, presupuestos y otros indicadores. Incluso una academia pequeña puede utilizar hojas de cálculo para organizar grupos, controlar cuotas o revisar la evolución de diferentes actividades.

Polisura dispone, por ejemplo, de cursos vinculados con Excel y Power BI, herramientas utilizadas para organizar y analizar información. Sus programas incluyen desde funciones básicas hasta tablas dinámicas, fórmulas, visualización y análisis de datos.

Aprender estas herramientas no convierte automáticamente a alguien en analista deportivo, pero puede reducir muchas tareas manuales y mejorar el control administrativo.

También existe formación útil para quienes dirigen equipos

Coordinar personas presenta dificultades similares dentro y fuera de un campo de juego.

Hay que definir responsabilidades, evaluar desempeño, resolver conflictos y mantener motivación. Un director de academia, coordinador deportivo o responsable de personal puede terminar enfrentándose a problemas de gestión humana aunque su formación inicial estuviera completamente orientada al deporte.

El Politécnico Intercontinental mantiene diplomados relacionados con evaluación del desempeño, competencias y recursos humanos. Algunos programas trabajan temas como definición de perfiles, evaluación, formación de personal y análisis del clima laboral.

Son áreas que pueden tener utilidad cuando un proyecto deportivo deja de depender de una sola persona y comienza a formar un equipo de trabajo.

El certificado tiene valor cuando respalda una habilidad concreta

En la formación online es fácil concentrarse demasiado en conseguir documentos.

Sin embargo, un certificado resulta mucho más útil cuando existe una competencia detrás que puede demostrarse.

Si una persona estudia Excel, debería ser capaz de organizar información con mayor eficiencia. Si realiza formación en ventas, tendría que comprender mejor cómo estructurar una estrategia comercial. Si estudia gestión de procesos, debería poder detectar algún punto de mejora dentro de su organización.

Polisura señala que su certificado digital incluye el nombre del participante, el programa cursado, las horas certificadas, fecha de expedición y un código de verificación en línea.

Esto permite documentar la formación, pero no sustituye la experiencia ni garantiza resultados laborales.

Un deportista también puede prepararse para la etapa siguiente

La carrera competitiva no dura para siempre.

Muchos deportistas terminan convirtiéndose en entrenadores, gestores, emprendedores, comentaristas, representantes o responsables de academias. Cuanto antes identifiquen habilidades que puedan trasladarse a esa nueva etapa, menos brusca puede resultar la transición.

Algunas ya existen: disciplina, capacidad para trabajar con objetivos y experiencia dentro del sector. Otras tendrán que aprenderse.

Administración, marketing, tecnología o liderazgo pueden funcionar como piezas complementarias que permitan aprovechar el conocimiento deportivo desde una función diferente.

Elegir formación según el problema funciona mejor que estudiar por acumular

La cantidad de programas disponibles puede llevar a comenzar varios sin terminar ninguno.

Una forma más útil de elegir consiste en partir de una dificultad concreta. Si una academia necesita mejorar su captación de alumnos, puede ser razonable estudiar marketing. Si los registros administrativos consumen demasiado tiempo, una herramienta como Excel quizá sea más prioritaria. 

Si el problema está en coordinar empleados, tendrá más sentido profundizar en gestión de personas.

El deporte moderno necesita perfiles cada vez más completos, pero eso no significa que todos deban estudiar de todo. La formación complementaria aporta más cuando responde a una función real dentro del club, la academia, el gimnasio o el proyecto deportivo que se quiere desarrollar.

viernes, 7 de agosto de 2026

Así eran los primeros arcos de fútbol: sin travesaño, sin red y con goles a cualquier altura

Imagina que un futbolista remata con fuerza y la pelota pasa entre los dos postes, pero a diez metros del suelo. Hoy nadie dudaría: el balón salió fuera. Sin embargo, en los primeros años del fútbol moderno, aquella jugada podía terminar en gol.

La explicación es sencilla y sorprendente. Los primeros arcos no tenían travesaño ni red. Estaban formados únicamente por dos postes separados entre sí. Mientras la pelota atravesara ese espacio, la altura no importaba.

Esta era solo una de las numerosas diferencias en la historia y evolucón del fútbol como deporte, entre el fútbol de 1863 y el deporte que actualmente siguen millones de personas. Las canchas no tenían líneas, algunas reglas recordaban al rugby y muchas decisiones dependían de lo que los propios jugadores hubieran visto.

¿Cómo se pasó de aquel juego rudimentario al fútbol actual? Todo comenzó con una reunión celebrada en una taberna de Londres.

Así eran los primeros arcos de fútbol

El nacimiento del fútbol moderno en 1863

El 26 de octubre de 1863, representantes de varios clubes y escuelas se reunieron en la Freemasons’ Tavern de Londres. Cada institución practicaba su propia versión del fútbol, lo que hacía muy difícil organizar partidos entre equipos diferentes.

En algunos lugares se permitía tomar la pelota con las manos. En otros, los jugadores podían correr mientras la llevaban. También existían variantes mucho más violentas, en las que estaban aceptadas las patadas en las piernas y otras acciones que hoy serían castigadas inmediatamente.

El objetivo de aquella reunión era crear una asociación capaz de establecer un reglamento común. Así nació la Football Association, conocida mundialmente por sus siglas FA. Aquel encuentro es considerado uno de los momentos fundamentales de la historia de la Football Association y del fútbol organizado.

No obstante, entre tantas curiosidades del fúbol, podemos destacar que el reglamento definitivo no se aprobó ese mismo día. Fueron necesarias seis reuniones durante 44 días para discutir las diferentes propuestas. Finalmente, el 8 de diciembre de 1863 quedaron aprobadas las primeras 13 reglas del fútbol asociación.

También debemos decir que sería mucho tiempo después que aparecerían reglas que hoy damos por sentado en el fútbol, para ello podemos por ejemplo ver la historia y origen del fuera de juego.

¿Cómo eran los primeros arcos de fútbol?

El primer reglamento establecía que cada arco debía estar formado por dos postes verticales separados por una distancia de ocho yardas, equivalentes a 7,32 metros.

Ese dato es especialmente curioso porque la separación se mantiene hasta nuestros días. Aunque casi todos los demás elementos del arco cambiaron, su anchura continúa siendo la misma desde 1863.

La gran diferencia estaba en la altura. Los postes no se encontraban unidos por un travesaño, una cinta ni una cuerda. El arco era simplemente un espacio abierto que se extendía hacia arriba sin un límite establecido.

Según las reglas originales del fútbol de 1863, se concedía un gol cuando la pelota pasaba entre los postes o por encima del espacio comprendido entre ellos, sin importar la altura. La única condición era que el balón no hubiera sido lanzado, golpeado o transportado con las manos.

Esto significa que un remate que hoy terminaría en la tribuna podía ser considerado gol si atravesaba la línea imaginaria que se elevaba entre los dos postes.

Un arco sin red y con una línea imaginaria

Los primeros arcos tampoco tenían red. Cuando se producía un disparo potente, la pelota continuaba su recorrido después de cruzar entre los postes. Si la jugada era rápida o había varias personas cerca, podía resultar complicado determinar si realmente había pasado por el lugar correcto.

Tampoco existía la figura del arquero tal como la conocemos. El reglamento inicial no reservaba a un jugador el derecho de utilizar las manos dentro de un área determinada. De hecho, ni siquiera existía el área penal.

La ausencia del travesaño hacía todavía más difícil juzgar algunos remates. Los jugadores debían imaginar una prolongación vertical de los postes y decidir si la pelota había pasado dentro de ese espacio. Era una solución muy básica, pero suficiente para dar los primeros pasos hacia un juego organizado.

Con el tiempo, el arco fue adoptando la forma rectangular actual. El travesaño estableció una altura máxima y la red ayudó a comprobar con mayor claridad si la pelota había entrado.

Así eran las primeras canchas de fútbol

El terreno de juego también era muy diferente. Las reglas de 1863 permitían una longitud máxima de 200 yardas, aproximadamente 182,9 metros, y una anchura de hasta 100 yardas, unos 91,4 metros.

Por lo tanto, una cancha podía ser considerablemente más larga que un campo profesional actual. Además, no existía la obligación de pintar sus límites con líneas continuas. Las dimensiones se señalaban con banderas colocadas alrededor del terreno.

No había línea central, círculo de inicio, área grande, área pequeña, punto penal ni arcos de esquina pintados sobre el césped. Muchas de esas marcas aparecieron posteriormente, a medida que el reglamento necesitó definir con mayor precisión dónde comenzaban y terminaban determinadas zonas.

En la actualidad, el terreno debe ser rectangular y estar delimitado por líneas continuas. Para los partidos internacionales, la longitud permitida se encuentra entre 100 y 110 metros, mientras que la anchura debe medir entre 64 y 75 metros. Las reglas actuales de la IFAB también fijan la altura del arco en 2,44 metros y mantienen los 7,32 metros de separación entre los postes.

Fútbol y rugby: dos deportes que todavía se parecían

Cuando se fundó la FA, el fútbol y el rugby todavía no estaban completamente separados. Ambos procedían de juegos con pelota practicados en colegios, universidades y comunidades británicas, pero cada grupo utilizaba sus propias normas.

Una de las discusiones más importantes de las reuniones de 1863 estuvo relacionada con el uso de las manos y con el llamado hacking, que consistía en patear las piernas de un rival para detenerlo.

El club Blackheath defendía que aquellas acciones debían continuar formando parte del juego. Otros representantes consideraban que eran demasiado violentas. Finalmente, la FA prohibió las patadas intencionales, las zancadillas y la posibilidad de correr transportando la pelota.

Esta decisión fue decisiva. El fútbol comenzó a concentrarse en el control del balón con los pies, mientras que los defensores de un juego con mayor contacto físico siguieron otro camino. La separación no se produjo de un día para otro, pero el reglamento de 1863 marcó un punto de no retorno.

Conoce más sobre quien invento el futbol en nuestro blog.

Otras reglas de 1863 que hoy resultarían extrañas

El arco infinito no era la única particularidad. El primer código incluía normas que serían difíciles de reconocer para un aficionado actual.

Cuando la pelota salía por un lateral, el derecho a realizar el saque no correspondía necesariamente al equipo contrario al último jugador que la había tocado. El saque era para quien llegara primero hasta el balón.

Además, un futbolista podía obtener un tiro libre después de realizar una recepción limpia y marcar el suelo con el talón. La regla del fuera de juego era mucho más estricta que la actual y dejaba fuera de la jugada a cualquier compañero situado por delante de quien había pateado la pelota.

Los equipos también cambiaban de lado después de cada gol, no únicamente durante el descanso. El conjunto que había recibido el tanto era el encargado de realizar el siguiente saque desde el centro.

Incluso el calzado fue contemplado en aquellas primeras reglas. Estaban prohibidos los clavos salientes, las placas de hierro y otros elementos peligrosos en las suelas o los talones de las botas.

El primer partido bajo las nuevas reglas

Una vez aprobado el reglamento, la FA necesitaba comprobar si realmente podía utilizarse en un partido. La primera prueba se disputó el 19 de diciembre de 1863 entre Barnes y Richmond.

El encuentro terminó 0-0. Puede parecer un comienzo poco espectacular para el deporte más popular del planeta, pero representó algo mucho más importante que el resultado: dos equipos habían logrado enfrentarse siguiendo un mismo conjunto de normas.

A partir de ese momento, el fútbol comenzó una lenta expansión. La creación de competiciones, asociaciones regionales y partidos internacionales ayudó a extender el nuevo código. Las reglas fueron modificándose para resolver problemas y hacer que el juego fuera más claro, seguro y atractivo.

Una medida de 1863 que todavía sigue vigente

El fútbol actual cuenta con árbitros asistentes, repeticiones televisivas, tecnología de línea de gol y VAR. Los campos están cuidadosamente marcados y cada parte del arco tiene medidas precisas.

Sin embargo, todavía conserva un vínculo directo con aquellos dos postes solitarios de 1863: la distancia de 7,32 metros entre ellos nunca cambió.

Más de un siglo y medio después, cada gol marcado en un estadio profesional atraviesa prácticamente la misma anchura que imaginaron quienes redactaron las primeras reglas. El travesaño, la red y la tecnología llegaron más tarde.

Así comenzó la historia del fútbol moderno: con una reunión en una taberna, 13 reglas y dos postes que se elevaban sin ningún límite hacia el cielo.

lunes, 20 de julio de 2026

Lionel Scaloni y la Scaloneta: los logros del mejor ciclo de Argentina

La imagen de Lionel Scaloni llorando después de perder la final del Mundial 2026 podría parecer el cierre de una historia. Sin embargo, también puede ser la fotografía que mejor explica todo su ciclo: un entrenador que nunca escondió sus emociones, que construyó un equipo alrededor del compromiso colectivo y que llevó a Argentina a competir por casi todos los títulos posibles.

España ganó la final por 1-0 con un gol de Ferran Torres en el minuto 106. La Albiceleste no pudo defender la corona obtenida en Qatar, pero alcanzó su segunda final mundialista consecutiva y confirmó algo que ya nadie puede discutir: la etapa de Lionel Scaloni se encuentra entre las más importantes de toda la historia del fútbol argentino.

La derrota duele, especialmente porque el partido estuvo a pocos minutos de llegar a los penaltis. Pero una final perdida no borra ocho años de reconstrucción, cuatro títulos oficiales, una tercera estrella mundial y una conexión con los aficionados que parecía imposible recuperar.

La Scaloneta ya no es solamente un apodo. Es el nombre de una época.

Lionel Scaloni y la Scaloneta

Lionel Scaloni, el entrenador en el que pocos confiaban

Cuando Lionel Scaloni asumió la selección argentina en 2018, casi nadie imaginaba lo que estaba por comenzar.

Argentina acababa de quedar eliminada del Mundial de Rusia después de perder 4-3 contra Francia en los octavos de final. El equipo arrastraba frustraciones, cambios de entrenadores y varias finales perdidas. La relación entre la selección y buena parte de los aficionados estaba desgastada.

Scaloni fue designado inicialmente como entrenador interino junto a Pablo Aimar. Su experiencia como técnico era muy limitada y su nombramiento fue recibido con numerosas críticas. Para muchos, se trataba de una solución temporal mientras la Asociación del Fútbol Argentino encontraba un entrenador con mayor trayectoria.

Pero el interino se quedó.

Lejos de realizar grandes promesas, Scaloni comenzó a renovar el plantel y a rodearse de un cuerpo técnico formado por antiguos futbolistas como Aimar, Walter Samuel y Roberto Ayala. Algunos jugadores históricos continuaron, mientras aparecían nuevos nombres dispuestos a ganarse un lugar.

No existía un proyecto lleno de frases grandilocuentes. Había trabajo, observación y una idea sencilla: volver a construir un equipo.

La Copa América 2019 fue el verdadero comienzo

El primer gran torneo de Scaloni fue la Copa América 2019, disputada en Brasil. Argentina no fue campeona, pero aquel campeonato resultó fundamental para entender lo que sucedería después.

La selección comenzó con dudas, perdió ante Colombia y empató contra Paraguay. Con el paso de los partidos, el equipo mejoró y llegó hasta las semifinales, donde fue eliminado por Brasil. Posteriormente venció a Chile y terminó en el tercer puesto.

Visto desde el presente, aquel bronce puede parecer un logro menor frente a todo lo que vendría después. Sin embargo, en ese torneo comenzaron a consolidarse varios pilares del nuevo ciclo.

Scaloni encontró una base, el plantel recuperó confianza y Lionel Messi empezó a sentirse rodeado por un grupo capaz de compartir la responsabilidad. Ya no se trataba de esperar que el capitán solucionara todos los problemas. La selección debía trabajar para darle mejores condiciones.

Después de aquella derrota contra Brasil, Argentina inició una racha de 36 partidos invicta. Fue la señal definitiva de que algo había cambiado.

Copa América 2021: la noche que terminó con 28 años de espera

El 10 de julio de 2021 llegó el primer gran momento de la Scaloneta.

Argentina enfrentó a Brasil en la final de la Copa América, en el estadio Maracaná. Era difícil imaginar un escenario con mayor presión: el clásico sudamericano, en territorio brasileño y con una selección argentina que llevaba 28 años sin conquistar un título oficial.

Un gol de Ángel Di María decidió el partido. Argentina ganó 1-0 y Lionel Messi levantó su primer gran trofeo con la selección absoluta.

Aquella victoria liberó a toda una generación. También cambió para siempre la mirada sobre Scaloni. El entrenador que había llegado como una alternativa provisional acababa de vencer a Brasil en su estadio y de terminar con una de las sequías más dolorosas del fútbol argentino.

El título fue importante, pero la forma de conseguirlo también dejó una huella. Los jugadores celebraron como un grupo de amigos. Los suplentes acompañaron a los titulares, los más jóvenes protegieron a los veteranos y todos corrieron hacia La Pulga Messi cuando terminó el partido.

Argentina había vuelto a ser campeona, pero también había recuperado algo que parecía perdido: la sensación de tener un verdadero equipo.

La Finalissima 2022 confirmó que Argentina estaba preparada

En junio de 2022, Argentina se enfrentó a Italia en Wembley por la Finalissima, un partido entre los campeones de Sudamérica y Europa.

La Albiceleste ganó 3-0 con goles de Lautaro Martínez, Ángel Di María y Paulo Dybala. Más allá del resultado, la actuación mostró a una selección madura, segura y capaz de dominar a un rival europeo de primer nivel.

Aquel encuentro terminó de transformar la ilusión en confianza. Argentina llegaría al Mundial de Qatar como una de las principales candidatas y con una extensa racha invicta.

El nombre “La Scaloneta”, que inicialmente había surgido casi como una broma por la falta de experiencia del entrenador, ya representaba una identidad. Subirse a ella significaba creer en un equipo que competía con humildad, intensidad y una enorme solidaridad dentro del campo.

Qatar 2022 y la tercera estrella de Argentina

El Mundial de Qatar comenzó de la peor manera posible. Argentina perdió 2-1 contra Arabia Saudita y quedó obligada a reaccionar desde el segundo encuentro.

Ese golpe pudo destruir al equipo. En cambio, terminó mostrando una de sus mayores fortalezas.

Scaloni realizó cambios, modificó el mediocampo y encontró una formación más equilibrada. Argentina venció a México y Polonia, eliminó a Australia, superó a Países Bajos en una dramática tanda de penaltis y derrotó 3-0 a Croacia en las semifinales.

La final contra Francia fue uno de los partidos más emocionantes de la historia de los Mundiales. Argentina estuvo dos veces por delante, pero Kylian Mbappé mantuvo con vida a los franceses. Después del 3-3, todo se decidió desde el punto de penalti.

Emiliano Martínez volvió a ser decisivo y Gonzalo Montiel convirtió el lanzamiento final. Argentina era campeona del mundo por tercera vez y Lionel Messi levantaba el único trofeo que todavía le faltaba.

Scaloni había conseguido lo que parecía imposible. El entrenador cuestionado en 2018 fue elegido posteriormente como el mejor técnico del mundo en los premios The Best de la FIFA.

Copa América 2024: ganar después de haberlo ganado todo

Después del Mundial apareció un desafío diferente. Argentina ya había conquistado la Copa América, la Finalissima y la Copa del Mundo. Mantener la ambición después de alcanzar la cima podía resultar más difícil que llegar hasta ella.

La respuesta llegó en la Copa América 2024.

Argentina volvió a alcanzar la final y se encontró con una fuerte selección de Colombia. El encuentro llegó a la prórroga sin goles. En el minuto 112, Lautaro Martínez marcó el 1-0 que le entregó a la Albiceleste su segunda Copa América consecutiva.

La victoria también demostró la capacidad de Scaloni para leer los partidos. Lautaro, Leandro Paredes y Giovani Lo Celso habían ingresado desde el banquillo y los tres participaron en la jugada del gol.

Con ese título, el ciclo alcanzó cuatro trofeos oficiales:

  • Copa América 2021.
  • Finalissima 2022.
  • Copa Mundial de la FIFA 2022.
  • Copa América 2024.

A ellos deben añadirse el tercer puesto de la Copa América 2019 y el subcampeonato del Mundial 2026.

Mundial 2026: una derrota que no borra el camino

Argentina llegó al Mundial 2026 como defensora del título y con varios integrantes de la generación de Qatar. Scaloni debió combinar la experiencia de los campeones con la renovación necesaria para afrontar el torneo más extenso de la historia.

La selección logró superar momentos difíciles y volvió a instalarse en la final. Con ello, Scaloni se convirtió en el segundo técnico argentino, después de Carlos Bilardo, capaz de dirigir al país en dos finales mundialistas consecutivas.

El último obstáculo fue España. El equipo dirigido por Luis de la Fuente controló buena parte del encuentro, pero Argentina resistió hasta la segunda mitad de la prórroga. Ferran Torres marcó el único gol y terminó con el sueño del bicampeonato.

Del otro lado también había una historia extraordinaria: la de Luis de la Fuente, el entrenador que pasó del paro a ser campeón del mundo con España.

Después del encuentro, Scaloni apareció profundamente emocionado. Reconoció la superioridad española, defendió el esfuerzo de sus jugadores y dejó abierta la incógnita sobre su continuidad.

Las lágrimas no fueron únicamente por una final perdida. También parecían contener el peso de ocho años de presión, viajes, decisiones y momentos inolvidables.

¿Por qué la Scaloneta fue mucho más que sus títulos?

La Scaloneta consiguió algo que no puede medirse solamente contando trofeos. Logró volver a unir a la selección con su gente.

Durante años, cada derrota argentina provocaba discusiones sobre Messi, los entrenadores y los jugadores que actuaban en Europa. Con Scaloni, esa relación cambió. Los aficionados volvieron a sentirse representados por futbolistas que corrían, luchaban y celebraban como ellos.

El entrenador creó un ambiente en el que cada jugador entendía su función. Messi continuó siendo la figura principal, pero el equipo dejó de depender únicamente de una genialidad suya. Rodrigo De Paul aportó energía, Emiliano Martínez se convirtió en un especialista para los momentos decisivos, Cristian Romero fortaleció la defensa y Julián Álvarez representó la intensidad de la nueva generación.

Scaloni tampoco quedó atado a un único sistema. Cambió formaciones, modificó nombres y adaptó el plan a cada rival. Su mayor virtud no fue inventar una táctica revolucionaria, sino conseguir que casi todas sus decisiones fueran comprendidas y respaldadas por el grupo.

Esa confianza se notó en los momentos más difíciles. Después de perder contra Arabia Saudita, Argentina no se desmoronó. Cuando Países Bajos empató sobre el final, el equipo resistió. Ante Francia, volvió a levantarse después de perder dos veces la ventaja. Y en 2026 fue capaz de regresar a la final cuando muchos pensaban que la generación de Qatar ya había alcanzado su techo.

¿Es Scaloni el mejor técnico de la historia de Argentina?

Comparar épocas siempre resulta complicado. César Luis Menotti construyó al campeón de 1978 y dejó una identidad futbolística. Carlos Bilardo ganó el Mundial de 1986 y alcanzó otra final en 1990. Alfio Basile conquistó cuatro trofeos durante una etapa inolvidable a comienzos de los años noventa.

Scaloni no borra ninguno de esos legados. Pero sus números le permiten sentarse en la misma mesa.

Ganó cuatro títulos oficiales, entre ellos un Mundial y dos Copas América. Alcanzó dos finales consecutivas de la Copa del Mundo, superó los cien partidos como seleccionador y dirigió uno de los periodos más regulares de la historia argentina.

¿Es el mejor de todos? La respuesta siempre tendrá una parte personal. Sin embargo, si se valoran los títulos, la duración del ciclo, la regularidad y la conexión conseguida con los aficionados, existen argumentos de sobra para colocarlo entre los primeros.

La Scaloneta ya quedó para siempre

Argentina no pudo sumar su cuarta estrella en 2026, pero el resultado de una final no cambia todo lo construido.

Scaloni tomó una selección golpeada, rejuveneció el plantel, devolvió la confianza a Messi y terminó con 28 años sin títulos. Después ganó en el Maracaná, conquistó Wembley, levantó la Copa del Mundo en Qatar, volvió a ganar América y alcanzó otra final mundialista.

La Scaloneta hizo que millones de personas salieran a las calles, se abrazaran con desconocidos y volvieran a esperar cada partido de la selección con ilusión.

Algunos equipos ganan una competición y desaparecen con el paso del tiempo. Otros crean recuerdos que acompañan a una generación durante toda su vida.

La Scaloneta pertenece al segundo grupo. Con Scaloni en el banquillo o sin él, su lugar en la historia argentina ya está asegurado.

España campeona del Mundial 2026: Luis de la Fuente, del paro a la gloria

España volvió a tocar el cielo. Dieciséis años después del inolvidable gol de Andrés Iniesta en Sudáfrica, la selección española conquistó su segunda Copa del Mundo al vencer 1-0 a Argentina, con el mejor jugador de la historia del fútbol, en una final que necesitó 120 minutos para encontrar a su héroe.

Esta vez fue Ferran Torres quien apareció en la prórroga para marcar el gol más importante de su carrera. Sin embargo, detrás de la celebración, la segunda estrella y las lágrimas había otra historia menos visible. La de un entrenador que durante 18 meses esperó una llamada que nunca llegó, que encontró trabajo gracias a un pequeño anuncio en un periódico y que estuvo a punto de quedar fuera del fútbol profesional.

Ese hombre era Luis de la Fuente.

Ayer, domingo 19 de julio de 2026, aquel técnico que alguna vez dudó sobre su futuro levantó la Copa del Mundo. Lo hizo a los 65 años, después de recorrer uno por uno todos los escalones de la selección española.

España campeona del Mundial 2026: Luis de la Fuente, del paro a la gloria

España derrotó a Argentina y ganó el Mundial 2026

La final del Mundial 2026 se disputó en el estadio de Nueva York/Nueva Jersey ante más de 80.000 espectadores. Enfrente estaban las dos selecciones mejor clasificadas del torneo: España, vigente campeona de Europa, y Argentina, defensora del título conquistado en Catar 2022.

El partido no fue el espectáculo ofensivo que muchos esperaban. Argentina se replegó, cerró espacios y trató de frenar el juego español con intensidad. España tuvo el balón y generó las principales oportunidades, pero se encontró una y otra vez con Emiliano Martínez.

El marcador permaneció 0-0 durante los 90 minutos. Argentina llegó a la prórroga con diez jugadores por la expulsión de Enzo Fernández, mientras España continuaba buscando el gol sin perder la paciencia.

Entonces llegó el minuto 106.

Nico Williams avanzó por el costado y envió el balón hacia el área. Ferran Torres apareció en el momento exacto y remató para superar al guardameta argentino. El delantero corrió a celebrar mientras sus compañeros se abalanzaban sobre él. España acababa de encontrar el gol de su segunda estrella.

No fue una final brillante, pero sí una demostración de constancia. España terminó el encuentro con 20 intentos y 12 remates a puerta, mientras que Argentina apenas consiguió dos disparos y ninguno de ellos encontró portería.

El gol de Ferran Torres que cambió la historia

Ferran Torres no comenzó la final como titular. Entró desde el banquillo y terminó convertido en el nombre que los aficionados españoles recordarán durante décadas.

Su gol tuvo un inevitable parecido emocional con el de Iniesta en 2010. Ambos llegaron en una final cerrada, durante la prórroga y cuando la posibilidad de decidir el título por penaltis comenzaba a sentirse demasiado cerca.

En Johannesburgo fue Iniesta contra Países Bajos. En Nueva Jersey fue Ferran Torres frente a Argentina. Dos goles separados por 16 años, pero unidos por la misma consecuencia: una Copa del Mundo para España.

El tanto también reflejó una de las grandes virtudes del equipo de Luis de la Fuente. España no dependió únicamente de sus titulares. Los jugadores que entraron desde el banquillo mantuvieron el nivel, aportaron energía y estuvieron preparados para responder cuando el partido más lo exigía.

El despido del Alavés que dejó a Luis de la Fuente sin equipo

Para entender la importancia de este título hay que regresar a octubre de 2011.

Luis de la Fuente entrenaba al Deportivo Alavés en Segunda División B, que entonces era la tercera categoría del fútbol español. El equipo ocupaba la octava posición de su grupo cuando la directiva decidió despedirlo.

El técnico pensó que pronto aparecería otra oportunidad. Había sido jugador del Athletic Club, el Sevilla y el propio Alavés. También acumulaba experiencia como entrenador en equipos juveniles y filiales. Parecía lógico que algún club volviera a llamarlo.

Pero el teléfono permaneció en silencio.

Pasaron las semanas y después los meses. De la Fuente se vio fuera de la rueda del fútbol, sin equipo y con tres hijos. Aquella incertidumbre terminó convirtiéndose, según reconocería años más tarde, en el momento más duro de su vida profesional y personal.

Durante aproximadamente 18 meses no recibió la oportunidad que esperaba. Aun así, continuó preparándose. Observó partidos, estudió el juego y esperó mientras trataba de encontrar una salida.

El pequeño anuncio de periódico que cambió su vida

La oportunidad apareció de la manera menos esperada.

Una mañana, mientras leía el periódico, Luis de la Fuente encontró un anuncio muy pequeño. La Real Federación Española de Fútbol buscaba un entrenador para sus categorías inferiores.

No recibió una llamada de un representante. Tampoco fue una gran propuesta enviada directamente desde la Federación. Él encontró el anuncio y decidió moverse.

De la Fuente llamó a Iñaki Sáez, quien había sido su entrenador en el Athletic Club y trabajaba dentro de la estructura federativa. Le preguntó si podía encajar en el puesto y envió su currículum. Después llegaron las entrevistas y, finalmente, la contratación.

La primera oportunidad tampoco ofrecía demasiadas garantías. La RFEF le dio un contrato inicial de tres meses y una misión concreta: clasificar a la selección sub-19 para un campeonato europeo.

Lo consiguió.

Aquella prueba temporal terminó convirtiéndose en el comienzo de una trayectoria de más de una década dentro de la Federación.

Conviene aclarar un detalle que se ha repetido de forma incorrecta en algunas publicaciones virales: Luis de la Fuente no encontró aquel anuncio hace tres años. Ocurrió en 2013, después de ser despedido del Alavés en octubre de 2011. Su camino desde el desempleo hasta el Mundial fue mucho más largo y paciente de lo que sugiere esa versión.

De las categorías inferiores a la selección absoluta

Luis de la Fuente no llegó directamente al banquillo principal. Antes de dirigir a las grandes figuras de España, trabajó durante años con jóvenes que apenas comenzaban sus carreras profesionales.

En 2015 conquistó el Campeonato Europeo sub-19. Cuatro años más tarde, ya al frente de la sub-21, ganó la Eurocopa de la categoría tras derrotar a Alemania en la final. También dirigió al equipo olímpico que obtuvo la medalla de plata en los Juegos de Tokio.

Ese recorrido le permitió conocer desde dentro el funcionamiento de las selecciones nacionales. También trabajó con futbolistas que más adelante llegarían al primer equipo. Para él no eran solamente nombres famosos o estrellas de grandes clubes: conocía su evolución, su carácter y la forma en que respondían bajo presión.

Cuando fue nombrado seleccionador absoluto en diciembre de 2022, muchos aficionados dudaron. Su perfil era más discreto que el de otros entrenadores y no tenía una extensa carrera dirigiendo clubes de Primera División.

De la Fuente evitó entrar en grandes discusiones. Respondió de la única forma que conocía: trabajando.

Nations League, Eurocopa y Mundial: el triplete de Luis de la Fuente

Los resultados comenzaron a cambiar rápidamente la percepción sobre el seleccionador.

En 2023, España conquistó la UEFA Nations League. Fue el primer título de una etapa que comenzaba a tomar forma. Un año después llegó la Eurocopa 2024, ganada con un equipo valiente, joven y capaz de imponerse a algunas de las mejores selecciones del continente.

El Mundial 2026 terminó de confirmar el proyecto.

En poco más de tres años al frente de la absoluta, Luis de la Fuente consiguió tres grandes títulos:

  • UEFA Nations League 2022/23.
  • Eurocopa 2024.
  • Copa Mundial de la FIFA 2026.

La final contra Argentina también fue su partido número 50 como seleccionador. En ese recorrido consiguió 38 victorias, un 78 % de triunfos que iguala el mejor porcentaje histórico de España, registrado por Vicente del Bosque.

Además, a sus 65 años, De la Fuente se convirtió en el entrenador de mayor edad en ganar una Copa del Mundo.

El secreto de una España que volvió a dominar el mundo

El éxito de España no se explica solamente por el talento individual de Lamine Yamal, Nico Williams, Rodri, Dani Olmo, Ferran Torres o Unai Simón. La gran fortaleza del equipo fue su capacidad para funcionar como un grupo.

De la Fuente insistió desde el principio en una idea sencilla: nadie debía sentirse más importante que la selección. Los titulares, los suplentes y el cuerpo técnico compartían una misma responsabilidad.

Esa mentalidad resultó decisiva en la final. Lamine Yamal no encontró los espacios habituales y Argentina logró reducir su influencia, pero España no se quedó sin soluciones. Nico Williams y Ferran Torres entraron desde el banquillo y participaron en la jugada que decidió el Mundial.

El entrenador también mantuvo la calma cuando el gol no llegaba. España siguió jugando, moviendo la pelota y desgastando a su rival. No cambió su identidad por desesperación. La recompensa apareció cuando solo faltaban 14 minutos para llegar a los penaltis.

De buscar trabajo a levantar la Copa del Mundo

La fotografía de Luis de la Fuente con la Copa resume mucho más que una victoria deportiva.

En 2011 fue despedido de un equipo de la tercera categoría. Pasó cerca de un año y medio sin trabajo y llegó a preguntarse si todavía tenía un lugar en el fútbol. En 2013 encontró una oferta laboral en las páginas de un periódico. Comenzó con un contrato de tres meses y una selección juvenil.

Trece años después, se proclamó campeón del mundo.

Su historia no habla de un éxito inmediato ni de un golpe de suerte. Habla de alguien que aceptó comenzar desde abajo cuando parecía que su carrera se había detenido. Cada renovación, cada categoría y cada campeonato fueron construyendo el camino hacia la final del Mundial 2026.

España ya tiene su segunda estrella. Ferran Torres ocupa un lugar eterno junto a Andrés Iniesta y Luis de la Fuente completa uno de los ascensos más extraordinarios de la historia reciente del fútbol.

El entrenador que un día esperaba una llamada hoy no necesita presentación. Es campeón de la Nations League, campeón de Europa y campeón del mundo.

lunes, 6 de julio de 2026

¿Cuánto dinero gana el campeón del Mundial 2026? La cifra histórica que pagará la FIFA

La Copa Mundial de la FIFA 2026 no solo será la más grande de la historia por cantidad de selecciones. También marcará un récord económico que cambia por completo la dimensión del torneo. Por primera vez, 48 equipos participarán en la fase final, y la FIFA destinará una bolsa millonaria para repartir entre todos los clasificados.

Pero hay un detalle que llama más la atención que cualquier otro: el campeón del mundo no solo levantará el trofeo más deseado del fútbol, también se llevará una suma nunca vista en la historia de los Mundiales.

Y ahí aparece la gran pregunta que todos los fans del fútbol curiosos se hacen: ¿cuánto dinero cobrará realmente la selección que gane el Mundial 2026?

Cuánto dinero gana el campeón del Mundial 2026

La FIFA repartirá una cifra récord en el Mundial 2026

La Copa Mundial de la FIFA 2026 tendrá una bolsa total de 871 millones de dólares para las selecciones participantes. Es el monto más alto anunciado para un Mundial masculino desde el inicio de la competencia.

Este aumento tiene una explicación clara: el torneo crecerá de 32 a 48 selecciones, tendrá más partidos, más sedes, más audiencias y una maquinaria comercial todavía más grande. El Mundial 2026 se jugará en Estados Unidos, México y Canadá, y será el primero con este nuevo formato ampliado.

La FIFA confirmó además que la final del último mundial de Messi y Cr7 se disputará el domingo 19 de julio de 2026 en el New York New Jersey Stadium, nombre temporal usado para el MetLife Stadium durante la competencia.

¿Cuánto dinero recibirá cada selección por jugar el Mundial 2026?

Una de las novedades más importantes es que cada selección clasificada tendrá un pago garantizado antes de saber hasta dónde llegará en el torneo.

Según la distribución informada, cada equipo recibirá 12,5 millones de dólares garantizados por participar. Ese dinero funciona como una base mínima para todos los clasificados, sin importar si quedan eliminados en la primera fase o si avanzan varias rondas.

Esto significa que incluso las selecciones que terminen entre los últimos puestos del torneo cobrarán una cifra muy alta en comparación con otros mundiales antiguos.

En 1986, por ejemplo, el campeón recibía poco más de 2 millones de dólares. Cuatro décadas después, el fútbol mundial se mueve en otra escala económica. Los derechos de televisión, los patrocinadores, el marketing global y la expansión del torneo hicieron que los premios crecieran de forma enorme.

¿Cuánto cobrará el campeón del Mundial 2026?

El campeón del Mundial 2026 recibirá 50 millones de dólares como premio deportivo por ganar el torneo. Pero esa no será la única cifra que ingresará.

Como todas las selecciones clasificadas, también tendrá asegurados los 12,5 millones de dólares iniciales por participar. Por eso, el total mínimo para el campeón llegará a 62,5 millones de dólares.

En otras palabras: la selección que levante la Copa del Mundo 2026 se llevará al menos 62,5 millones de dólares entre el premio por jugar el torneo y el premio por ganarlo.

Es una cifra histórica y refleja cómo el Mundial dejó de ser solo una competencia deportiva para convertirse en uno de los eventos económicos más poderosos del planeta.

Premios del Mundial 2026 según la posición final

La distribución económica irá aumentando según la instancia alcanzada por cada selección. Cuanto más lejos llegue un equipo, más dinero recibirá.

El reparto anunciado es el siguiente:

Posición alcanzadaPremio adicional
Campeón50 millones de dólares
Subcampeón33 millones de dólares
Tercer lugar29 millones de dólares
Cuarto lugar27 millones de dólares
Del 5.º al 8.º lugar19 millones de dólares por selección
Del 9.º al 16.º lugar15 millones de dólares por selección
Del 17.º al 32.º lugar11 millones de dólares por selección
Del 33.º al 48.º lugar9 millones de dólares por selección

A esos montos hay que sumarles los 12,5 millones de dólares garantizados por participar. Por eso, la cifra final que reciba cada selección será mayor que el premio indicado por posición.

El subcampeón también recibirá una cifra enorme

Aunque perder una final del mundo siempre es un golpe durísimo, el subcampeón del Mundial 2026 también tendrá un premio económico muy importante.

La selección que termine segunda recibirá 33 millones de dólares por su posición final, además del monto garantizado por participar. Eso lleva su total mínimo a 45,5 millones de dólares.

El tercer puesto, por su parte, tendrá un premio adicional de 29 millones de dólares, mientras que el cuarto cobrará 27 millones. Incluso quedar entre los ocho mejores ya asegura una suma que supera por mucho lo que antes podían recibir varias selecciones en ediciones anteriores.

Por qué el Mundial 2026 pagará tanto dinero

El aumento de premios no es casualidad. El Mundial 2026 será un torneo gigante en todos los sentidos.

Habrá más selecciones, más partidos, más estadios y más mercados involucrados. Estados Unidos, México y Canadá representan una plataforma comercial enorme para la FIFA. Además, el fútbol sigue creciendo en Norteamérica, especialmente por la llegada de grandes figuras a la MLS y por el interés cada vez mayor del público estadounidense.

También influye el valor de los derechos de transmisión. El Mundial es uno de los eventos más vistos del mundo, y cada edición mueve cifras enormes en televisión, publicidad, patrocinadores, entradas, hospitalidad y productos oficiales.

La Copa del Mundo no solo premia a los mejores equipos: también funciona como una maquinaria económica global.

¿El dinero va para los jugadores o para las federaciones?

Esta es una pregunta clave. El dinero que entrega la FIFA no va directamente a cada jugador de forma automática. En general, el pago se realiza a las federaciones nacionales.

Luego, cada federación define cómo se reparte ese dinero internamente. Algunas tienen acuerdos previos con los futbolistas, donde se establecen primas por clasificación, por pasar de ronda o por ganar el torneo. Otras destinan parte del dinero a infraestructura, logística, cuerpos técnicos, premios internos o programas de desarrollo.

Por eso, aunque se diga que “el campeón cobrará 62,5 millones de dólares”, eso no significa que esa cifra se divida de forma simple entre los 23, 26 o más futbolistas del plantel. Depende de los contratos, acuerdos y políticas de cada federación.

Un Mundial más grande, pero también más exigente

El formato de 48 selecciones hará que más países tengan la oportunidad de vivir una Copa del Mundo. Para muchas federaciones, solo clasificar ya será un logro deportivo y económico enorme.

Pero también habrá más exigencia. Más partidos, más viajes, más logística y más presión. En un torneo tan grande, avanzar de ronda puede representar millones de dólares de diferencia.

Una selección que quede eliminada rápido no cobrará lo mismo que una que alcance octavos, cuartos o semifinales. Por eso, cada partido tendrá un valor deportivo, emocional y económico.

La final será en el MetLife Stadium

La gran final del Mundial 2026 se jugará el 19 de julio de 2026 en el MetLife Stadium, ubicado en East Rutherford, Nueva Jersey. Durante el torneo, la FIFA utilizará el nombre New York New Jersey Stadium por cuestiones comerciales y de patrocinio.

Será uno de los partidos más vistos de la historia del deporte. No solo estará en juego la Copa del Mundo, también el premio económico más grande que haya recibido un campeón mundial.

El equipo que gane esa final entrará en la historia por dos razones: por levantar el trofeo más importante del fútbol y por llevarse una cifra récord.

Conclusión: el Mundial 2026 será histórico dentro y fuera de la cancha

El Mundial 2026 promete ser una edición histórica. Tendrá 48 selecciones, tres países anfitriones, una final en Nueva York/Nueva Jersey y una bolsa económica nunca antes vista.

El campeón recibirá 50 millones de dólares como premio por ganar, pero sumando el monto garantizado por participar, su total mínimo llegará a 62,5 millones de dólares.

Para los hinchas, lo más importante seguirá siendo la gloria, la camiseta, los goles y la emoción de levantar la Copa. Pero detrás de esa pasión también habrá una realidad imposible de ignorar: el Mundial 2026 será el torneo más grande y millonario de la historia del fútbol.

miércoles, 24 de junio de 2026

Kylian Mbappé y las apuestas deportivas: la decisión que sacudió al fútbol moderno

Hay decisiones que no se toman dentro del área, pero terminan definiendo igual la imagen de un futbolista. Kylian Mbappé puede ganar partidos con una carrera, una gambeta o un remate cruzado, pero una de sus posturas más comentadas no tuvo que ver con la pelota. Tuvo que ver con decir que no.

En un fútbol cada vez más rodeado por marcas, patrocinios, casas de apuestas y campañas millonarias, el delantero francés eligió poner un límite. Mbappé ha rechazado vincular su imagen con publicidades de apuestas deportivas, un sector que hoy aparece por todos lados: camisetas, transmisiones, redes sociales, estadios, influencers y hasta debates previos a los partidos.

Lo llamativo no es solo que haya dicho que no. Lo importante es el motivo.

Kylian Mbappé y las apuestas deportivas: la decisión que sacudió al fútbol moderno

Mbappé, las apuestas deportivas y una postura poco común en el fútbol actual

En el fútbol moderno, la imagen de una estrella vale casi tanto como sus goles. Los grandes jugadores no solo compiten en la cancha: también venden botines, bebidas, ropa, videojuegos, autos, bancos, perfumes y todo tipo de productos.

Por eso, cuando una figura como Mbappé rechaza asociarse a una industria tan poderosa como la de las apuestas deportivas, el gesto no pasa desapercibido.

El conflicto de Mbappé con este tema viene desde hace tiempo. En 2022, cuando jugaba con la selección francesa, se negó a participar en actividades promocionales porque quería tener más control sobre el uso comercial de su imagen. Según informó ESPN, el jugador no quería que su rostro quedara asociado a ciertos patrocinadores, entre ellos empresas de apuestas y comida rápida.

Años después, el tema volvió a aparecer con fuerza cuando se informó que Mbappé y otros jugadores franceses se molestaron por el uso de sus imágenes en una promoción vinculada a Betclic antes de un partido de Francia. Medios especializados señalaron que la disputa reactivó un viejo problema entre los futbolistas y la Federación Francesa por los derechos de imagen.

Pero detrás de la pelea legal y comercial hay una pregunta mucho más profunda: ¿puede un futbolista elegir qué valores representa?

“Las apuestas deportivas son destructivas”: la frase que resume su posición

A Mbappé se le atribuyó una frase muy fuerte sobre este tema: “Las apuestas deportivas son destructivas”. También se difundió su explicación de que este problema había destruido la vida de personas que conocía, razón por la cual se negaba a hacer anuncios de apuestas y cuidaba sus derechos de imagen. Esa declaración circuló ampliamente en redes y fue recogida por varias cuentas y medios deportivos.

Más allá de la fórmula exacta de la frase, el mensaje es claro: Mbappé no ve las apuestas deportivas como un simple entretenimiento inofensivo. Las mira desde otro lugar. Desde el impacto real que pueden tener en personas concretas.

Y ahí está el punto más importante.

Para muchos hinchas, apostar puede parecer una extensión del partido. Una forma de “vivirlo con más emoción”. Para las empresas, es un negocio gigantesco. Para los clubes y federaciones, una fuente de ingresos. Pero para quienes han visto de cerca la adicción al juego, la historia es distinta.

Una apuesta puede empezar como algo pequeño. Un resultado, un goleador, un córner, una tarjeta amarilla. Después viene otra. Y otra. El problema aparece cuando la persona deja de jugar por diversión y empieza a perseguir pérdidas, a endeudarse, a mentir, a esconder dinero o a depender emocionalmente de un resultado deportivo.

Mbappé parece entender esa parte que la publicidad casi nunca muestra.

El fútbol y las casas de apuestas: una relación cada vez más incómoda

Durante los últimos años, las apuestas deportivas se metieron de lleno en el fútbol. No solo aparecen como anuncios tradicionales. También forman parte del lenguaje cotidiano de las transmisiones: cuotas, pronósticos, estadísticas para apostar, promociones para nuevos usuarios y mensajes que convierten cada jugada en una oportunidad de poner dinero.

El problema es que el fútbol tiene una enorme llegada entre jóvenes. Muchos adolescentes crecen viendo a sus ídolos rodeados de logos de casas de apuestas. Aunque existan límites legales según cada país, el mensaje cultural suele ser muy claro: apostar forma parte del espectáculo.

Y ahí la postura de Mbappé se vuelve relevante.

Porque no se trata solo de un futbolista protegiendo su marca personal. Se trata de una estrella mundial diciendo que no todo dinero merece ser aceptado. En un ambiente donde casi todo se compra y se vende, ese gesto tiene peso.

No convierte a Mbappé en un santo. Tampoco significa que todos los deportistas que aceptan estos patrocinios sean malas personas. Pero sí abre una discusión necesaria: ¿qué responsabilidad tienen las figuras públicas cuando promocionan productos que pueden causar daño?

La imagen de un futbolista también comunica valores

Un jugador como Mbappé no es una persona anónima. Su cara aparece en camisetas, videojuegos, entrevistas, murales, campañas y redes sociales. Millones de chicos lo admiran. Muchos no solo quieren jugar como él; también quieren parecerse a él, imitarlo y consumir lo que él recomienda.

Por eso, cuando una estrella promociona una casa de apuestas, el mensaje no llega como una publicidad cualquiera. Llega con la autoridad emocional de un ídolo.

Ese es el centro de la discusión.

Las empresas no buscan a futbolistas famosos por casualidad. Los buscan porque generan confianza, deseo e identificación. Si Mbappé aparece asociado a una marca, esa marca recibe parte de su prestigio. Si un campeón del mundo presta su imagen, el producto parece más atractivo.

Mbappé entendió que su rostro no es neutral. Y por eso quiere decidir dónde aparece y dónde no.

Un gesto que choca con el negocio del fútbol moderno

El fútbol actual funciona con una lógica cada vez más comercial. Los calendarios se agrandan, los torneos se multiplican, las giras se venden, las camisetas cambian cada temporada y las marcas ocupan espacios que antes parecían intocables.

En ese contexto, la postura de Mbappé incomoda porque rompe una regla no escrita: el futbolista debe jugar, ganar y aceptar los acuerdos comerciales que vienen con el paquete.

Pero Mbappé no es un jugador cualquiera. Tiene poder. Tiene voz. Tiene una imagen global. Y cuando alguien con ese nivel de influencia marca un límite, obliga a los demás a hablar del tema.

De hecho, su conflicto con la Federación Francesa no quedó aislado. Según ESPN, otros referentes de la selección apoyaron su reclamo para revisar el acuerdo de derechos de imagen. Eso demuestra que la discusión no era un capricho individual, sino un problema más amplio sobre quién controla la imagen de los jugadores y con qué marcas se los puede asociar.

Por qué la decisión de Mbappé importa más allá de Francia

La postura de Mbappé importa porque el problema de las apuestas deportivas no es francés. Es global.

En América Latina, Europa y muchas otras regiones, las casas de apuestas crecieron de forma enorme alrededor del fútbol. Patrocinan clubes, torneos, programas deportivos y contenidos en redes. En algunos casos, la publicidad aparece tan integrada al partido que cuesta separar el deporte del negocio.

Por eso, cuando una estrella mundial rechaza ese vínculo, el gesto viaja.

No todos los jugadores tienen la misma libertad para negarse. Algunos dependen más de contratos publicitarios. Otros pertenecen a clubes o selecciones donde los acuerdos ya están firmados. Pero Mbappé muestra que hay una conversación pendiente: el derecho de los futbolistas a no ser usados como cartel publicitario de cualquier industria.

Y también muestra algo que muchas veces se olvida: los deportistas no son solo máquinas de rendimiento. También tienen historia, barrio, familia, memoria y convicciones.

El verdadero mensaje detrás del “no” de Mbappé

La decisión de Mbappé no va a terminar con las apuestas deportivas en el fútbol. Sería ingenuo pensarlo. La industria es demasiado grande y mueve demasiado dinero.

Pero su postura sí tiene un valor simbólico enorme.

Porque en una época donde muchos discursos hablan de responsabilidad social, pero luego aceptan cualquier patrocinio, Mbappé hizo algo simple y difícil: puso un límite. Dijo que no quería que su imagen ayudara a normalizar algo que él considera dañino.

Ese “no” vale porque viene de alguien que podría haber ganado mucho dinero diciendo que sí.

Y quizá ahí está la parte más potente de toda esta historia. Mbappé no necesitó dar un sermón. No necesitó atacar a nadie. Solo dejó claro que su imagen no está disponible para todo.

En el fútbol moderno, donde casi todo parece tener precio, donde los jugadores de fútbol desean ser políticamente y socialmente neutrales, esa decisión todavía sorprende.

Conclusión: Mbappé también juega fuera de la cancha

Kylian Mbappé seguirá siendo noticia por sus goles, sus títulos, sus récords y sus partidos decisivos. Pero esta postura frente a las apuestas deportivas deja otra lectura de su figura.

No estamos hablando solo de un delantero veloz. Estamos hablando de un futbolista que entiende el poder de su imagen y que no quiere usarla para promover algo que, según su propia experiencia, puede hacer daño.

En tiempos donde el fútbol vive rodeado de publicidad, apuestas y negocios, la decisión de Mbappé recuerda algo básico: tener influencia también implica elegir qué no hacer.

Y a veces, para un ídolo mundial, decir que no puede ser más importante que marcar un gol.