Mostrando entradas con la etiqueta DT. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta DT. Mostrar todas las entradas

lunes, 20 de julio de 2026

Lionel Scaloni y la Scaloneta: los logros del mejor ciclo de Argentina

La imagen de Lionel Scaloni llorando después de perder la final del Mundial 2026 podría parecer el cierre de una historia. Sin embargo, también puede ser la fotografía que mejor explica todo su ciclo: un entrenador que nunca escondió sus emociones, que construyó un equipo alrededor del compromiso colectivo y que llevó a Argentina a competir por casi todos los títulos posibles.

España ganó la final por 1-0 con un gol de Ferran Torres en el minuto 106. La Albiceleste no pudo defender la corona obtenida en Qatar, pero alcanzó su segunda final mundialista consecutiva y confirmó algo que ya nadie puede discutir: la etapa de Lionel Scaloni se encuentra entre las más importantes de toda la historia del fútbol argentino.

La derrota duele, especialmente porque el partido estuvo a pocos minutos de llegar a los penaltis. Pero una final perdida no borra ocho años de reconstrucción, cuatro títulos oficiales, una tercera estrella mundial y una conexión con los aficionados que parecía imposible recuperar.

La Scaloneta ya no es solamente un apodo. Es el nombre de una época.

Lionel Scaloni y la Scaloneta

Lionel Scaloni, el entrenador en el que pocos confiaban

Cuando Lionel Scaloni asumió la selección argentina en 2018, casi nadie imaginaba lo que estaba por comenzar.

Argentina acababa de quedar eliminada del Mundial de Rusia después de perder 4-3 contra Francia en los octavos de final. El equipo arrastraba frustraciones, cambios de entrenadores y varias finales perdidas. La relación entre la selección y buena parte de los aficionados estaba desgastada.

Scaloni fue designado inicialmente como entrenador interino junto a Pablo Aimar. Su experiencia como técnico era muy limitada y su nombramiento fue recibido con numerosas críticas. Para muchos, se trataba de una solución temporal mientras la Asociación del Fútbol Argentino encontraba un entrenador con mayor trayectoria.

Pero el interino se quedó.

Lejos de realizar grandes promesas, Scaloni comenzó a renovar el plantel y a rodearse de un cuerpo técnico formado por antiguos futbolistas como Aimar, Walter Samuel y Roberto Ayala. Algunos jugadores históricos continuaron, mientras aparecían nuevos nombres dispuestos a ganarse un lugar.

No existía un proyecto lleno de frases grandilocuentes. Había trabajo, observación y una idea sencilla: volver a construir un equipo.

La Copa América 2019 fue el verdadero comienzo

El primer gran torneo de Scaloni fue la Copa América 2019, disputada en Brasil. Argentina no fue campeona, pero aquel campeonato resultó fundamental para entender lo que sucedería después.

La selección comenzó con dudas, perdió ante Colombia y empató contra Paraguay. Con el paso de los partidos, el equipo mejoró y llegó hasta las semifinales, donde fue eliminado por Brasil. Posteriormente venció a Chile y terminó en el tercer puesto.

Visto desde el presente, aquel bronce puede parecer un logro menor frente a todo lo que vendría después. Sin embargo, en ese torneo comenzaron a consolidarse varios pilares del nuevo ciclo.

Scaloni encontró una base, el plantel recuperó confianza y Lionel Messi empezó a sentirse rodeado por un grupo capaz de compartir la responsabilidad. Ya no se trataba de esperar que el capitán solucionara todos los problemas. La selección debía trabajar para darle mejores condiciones.

Después de aquella derrota contra Brasil, Argentina inició una racha de 36 partidos invicta. Fue la señal definitiva de que algo había cambiado.

Copa América 2021: la noche que terminó con 28 años de espera

El 10 de julio de 2021 llegó el primer gran momento de la Scaloneta.

Argentina enfrentó a Brasil en la final de la Copa América, en el estadio Maracaná. Era difícil imaginar un escenario con mayor presión: el clásico sudamericano, en territorio brasileño y con una selección argentina que llevaba 28 años sin conquistar un título oficial.

Un gol de Ángel Di María decidió el partido. Argentina ganó 1-0 y Lionel Messi levantó su primer gran trofeo con la selección absoluta.

Aquella victoria liberó a toda una generación. También cambió para siempre la mirada sobre Scaloni. El entrenador que había llegado como una alternativa provisional acababa de vencer a Brasil en su estadio y de terminar con una de las sequías más dolorosas del fútbol argentino.

El título fue importante, pero la forma de conseguirlo también dejó una huella. Los jugadores celebraron como un grupo de amigos. Los suplentes acompañaron a los titulares, los más jóvenes protegieron a los veteranos y todos corrieron hacia La Pulga Messi cuando terminó el partido.

Argentina había vuelto a ser campeona, pero también había recuperado algo que parecía perdido: la sensación de tener un verdadero equipo.

La Finalissima 2022 confirmó que Argentina estaba preparada

En junio de 2022, Argentina se enfrentó a Italia en Wembley por la Finalissima, un partido entre los campeones de Sudamérica y Europa.

La Albiceleste ganó 3-0 con goles de Lautaro Martínez, Ángel Di María y Paulo Dybala. Más allá del resultado, la actuación mostró a una selección madura, segura y capaz de dominar a un rival europeo de primer nivel.

Aquel encuentro terminó de transformar la ilusión en confianza. Argentina llegaría al Mundial de Qatar como una de las principales candidatas y con una extensa racha invicta.

El nombre “La Scaloneta”, que inicialmente había surgido casi como una broma por la falta de experiencia del entrenador, ya representaba una identidad. Subirse a ella significaba creer en un equipo que competía con humildad, intensidad y una enorme solidaridad dentro del campo.

Qatar 2022 y la tercera estrella de Argentina

El Mundial de Qatar comenzó de la peor manera posible. Argentina perdió 2-1 contra Arabia Saudita y quedó obligada a reaccionar desde el segundo encuentro.

Ese golpe pudo destruir al equipo. En cambio, terminó mostrando una de sus mayores fortalezas.

Scaloni realizó cambios, modificó el mediocampo y encontró una formación más equilibrada. Argentina venció a México y Polonia, eliminó a Australia, superó a Países Bajos en una dramática tanda de penaltis y derrotó 3-0 a Croacia en las semifinales.

La final contra Francia fue uno de los partidos más emocionantes de la historia de los Mundiales. Argentina estuvo dos veces por delante, pero Kylian Mbappé mantuvo con vida a los franceses. Después del 3-3, todo se decidió desde el punto de penalti.

Emiliano Martínez volvió a ser decisivo y Gonzalo Montiel convirtió el lanzamiento final. Argentina era campeona del mundo por tercera vez y Lionel Messi levantaba el único trofeo que todavía le faltaba.

Scaloni había conseguido lo que parecía imposible. El entrenador cuestionado en 2018 fue elegido posteriormente como el mejor técnico del mundo en los premios The Best de la FIFA.

Copa América 2024: ganar después de haberlo ganado todo

Después del Mundial apareció un desafío diferente. Argentina ya había conquistado la Copa América, la Finalissima y la Copa del Mundo. Mantener la ambición después de alcanzar la cima podía resultar más difícil que llegar hasta ella.

La respuesta llegó en la Copa América 2024.

Argentina volvió a alcanzar la final y se encontró con una fuerte selección de Colombia. El encuentro llegó a la prórroga sin goles. En el minuto 112, Lautaro Martínez marcó el 1-0 que le entregó a la Albiceleste su segunda Copa América consecutiva.

La victoria también demostró la capacidad de Scaloni para leer los partidos. Lautaro, Leandro Paredes y Giovani Lo Celso habían ingresado desde el banquillo y los tres participaron en la jugada del gol.

Con ese título, el ciclo alcanzó cuatro trofeos oficiales:

  • Copa América 2021.
  • Finalissima 2022.
  • Copa Mundial de la FIFA 2022.
  • Copa América 2024.

A ellos deben añadirse el tercer puesto de la Copa América 2019 y el subcampeonato del Mundial 2026.

Mundial 2026: una derrota que no borra el camino

Argentina llegó al Mundial 2026 como defensora del título y con varios integrantes de la generación de Qatar. Scaloni debió combinar la experiencia de los campeones con la renovación necesaria para afrontar el torneo más extenso de la historia.

La selección logró superar momentos difíciles y volvió a instalarse en la final. Con ello, Scaloni se convirtió en el segundo técnico argentino, después de Carlos Bilardo, capaz de dirigir al país en dos finales mundialistas consecutivas.

El último obstáculo fue España. El equipo dirigido por Luis de la Fuente controló buena parte del encuentro, pero Argentina resistió hasta la segunda mitad de la prórroga. Ferran Torres marcó el único gol y terminó con el sueño del bicampeonato.

Del otro lado también había una historia extraordinaria: la de Luis de la Fuente, el entrenador que pasó del paro a ser campeón del mundo con España.

Después del encuentro, Scaloni apareció profundamente emocionado. Reconoció la superioridad española, defendió el esfuerzo de sus jugadores y dejó abierta la incógnita sobre su continuidad.

Las lágrimas no fueron únicamente por una final perdida. También parecían contener el peso de ocho años de presión, viajes, decisiones y momentos inolvidables.

¿Por qué la Scaloneta fue mucho más que sus títulos?

La Scaloneta consiguió algo que no puede medirse solamente contando trofeos. Logró volver a unir a la selección con su gente.

Durante años, cada derrota argentina provocaba discusiones sobre Messi, los entrenadores y los jugadores que actuaban en Europa. Con Scaloni, esa relación cambió. Los aficionados volvieron a sentirse representados por futbolistas que corrían, luchaban y celebraban como ellos.

El entrenador creó un ambiente en el que cada jugador entendía su función. Messi continuó siendo la figura principal, pero el equipo dejó de depender únicamente de una genialidad suya. Rodrigo De Paul aportó energía, Emiliano Martínez se convirtió en un especialista para los momentos decisivos, Cristian Romero fortaleció la defensa y Julián Álvarez representó la intensidad de la nueva generación.

Scaloni tampoco quedó atado a un único sistema. Cambió formaciones, modificó nombres y adaptó el plan a cada rival. Su mayor virtud no fue inventar una táctica revolucionaria, sino conseguir que casi todas sus decisiones fueran comprendidas y respaldadas por el grupo.

Esa confianza se notó en los momentos más difíciles. Después de perder contra Arabia Saudita, Argentina no se desmoronó. Cuando Países Bajos empató sobre el final, el equipo resistió. Ante Francia, volvió a levantarse después de perder dos veces la ventaja. Y en 2026 fue capaz de regresar a la final cuando muchos pensaban que la generación de Qatar ya había alcanzado su techo.

¿Es Scaloni el mejor técnico de la historia de Argentina?

Comparar épocas siempre resulta complicado. César Luis Menotti construyó al campeón de 1978 y dejó una identidad futbolística. Carlos Bilardo ganó el Mundial de 1986 y alcanzó otra final en 1990. Alfio Basile conquistó cuatro trofeos durante una etapa inolvidable a comienzos de los años noventa.

Scaloni no borra ninguno de esos legados. Pero sus números le permiten sentarse en la misma mesa.

Ganó cuatro títulos oficiales, entre ellos un Mundial y dos Copas América. Alcanzó dos finales consecutivas de la Copa del Mundo, superó los cien partidos como seleccionador y dirigió uno de los periodos más regulares de la historia argentina.

¿Es el mejor de todos? La respuesta siempre tendrá una parte personal. Sin embargo, si se valoran los títulos, la duración del ciclo, la regularidad y la conexión conseguida con los aficionados, existen argumentos de sobra para colocarlo entre los primeros.

La Scaloneta ya quedó para siempre

Argentina no pudo sumar su cuarta estrella en 2026, pero el resultado de una final no cambia todo lo construido.

Scaloni tomó una selección golpeada, rejuveneció el plantel, devolvió la confianza a Messi y terminó con 28 años sin títulos. Después ganó en el Maracaná, conquistó Wembley, levantó la Copa del Mundo en Qatar, volvió a ganar América y alcanzó otra final mundialista.

La Scaloneta hizo que millones de personas salieran a las calles, se abrazaran con desconocidos y volvieran a esperar cada partido de la selección con ilusión.

Algunos equipos ganan una competición y desaparecen con el paso del tiempo. Otros crean recuerdos que acompañan a una generación durante toda su vida.

La Scaloneta pertenece al segundo grupo. Con Scaloni en el banquillo o sin él, su lugar en la historia argentina ya está asegurado.

España campeona del Mundial 2026: Luis de la Fuente, del paro a la gloria

España volvió a tocar el cielo. Dieciséis años después del inolvidable gol de Andrés Iniesta en Sudáfrica, la selección española conquistó su segunda Copa del Mundo al vencer 1-0 a Argentina, con el mejor jugador de la historia del fútbol, en una final que necesitó 120 minutos para encontrar a su héroe.

Esta vez fue Ferran Torres quien apareció en la prórroga para marcar el gol más importante de su carrera. Sin embargo, detrás de la celebración, la segunda estrella y las lágrimas había otra historia menos visible. La de un entrenador que durante 18 meses esperó una llamada que nunca llegó, que encontró trabajo gracias a un pequeño anuncio en un periódico y que estuvo a punto de quedar fuera del fútbol profesional.

Ese hombre era Luis de la Fuente.

Ayer, domingo 19 de julio de 2026, aquel técnico que alguna vez dudó sobre su futuro levantó la Copa del Mundo. Lo hizo a los 65 años, después de recorrer uno por uno todos los escalones de la selección española.

España campeona del Mundial 2026: Luis de la Fuente, del paro a la gloria

España derrotó a Argentina y ganó el Mundial 2026

La final del Mundial 2026 se disputó en el estadio de Nueva York/Nueva Jersey ante más de 80.000 espectadores. Enfrente estaban las dos selecciones mejor clasificadas del torneo: España, vigente campeona de Europa, y Argentina, defensora del título conquistado en Catar 2022.

El partido no fue el espectáculo ofensivo que muchos esperaban. Argentina se replegó, cerró espacios y trató de frenar el juego español con intensidad. España tuvo el balón y generó las principales oportunidades, pero se encontró una y otra vez con Emiliano Martínez.

El marcador permaneció 0-0 durante los 90 minutos. Argentina llegó a la prórroga con diez jugadores por la expulsión de Enzo Fernández, mientras España continuaba buscando el gol sin perder la paciencia.

Entonces llegó el minuto 106.

Nico Williams avanzó por el costado y envió el balón hacia el área. Ferran Torres apareció en el momento exacto y remató para superar al guardameta argentino. El delantero corrió a celebrar mientras sus compañeros se abalanzaban sobre él. España acababa de encontrar el gol de su segunda estrella.

No fue una final brillante, pero sí una demostración de constancia. España terminó el encuentro con 20 intentos y 12 remates a puerta, mientras que Argentina apenas consiguió dos disparos y ninguno de ellos encontró portería.

El gol de Ferran Torres que cambió la historia

Ferran Torres no comenzó la final como titular. Entró desde el banquillo y terminó convertido en el nombre que los aficionados españoles recordarán durante décadas.

Su gol tuvo un inevitable parecido emocional con el de Iniesta en 2010. Ambos llegaron en una final cerrada, durante la prórroga y cuando la posibilidad de decidir el título por penaltis comenzaba a sentirse demasiado cerca.

En Johannesburgo fue Iniesta contra Países Bajos. En Nueva Jersey fue Ferran Torres frente a Argentina. Dos goles separados por 16 años, pero unidos por la misma consecuencia: una Copa del Mundo para España.

El tanto también reflejó una de las grandes virtudes del equipo de Luis de la Fuente. España no dependió únicamente de sus titulares. Los jugadores que entraron desde el banquillo mantuvieron el nivel, aportaron energía y estuvieron preparados para responder cuando el partido más lo exigía.

El despido del Alavés que dejó a Luis de la Fuente sin equipo

Para entender la importancia de este título hay que regresar a octubre de 2011.

Luis de la Fuente entrenaba al Deportivo Alavés en Segunda División B, que entonces era la tercera categoría del fútbol español. El equipo ocupaba la octava posición de su grupo cuando la directiva decidió despedirlo.

El técnico pensó que pronto aparecería otra oportunidad. Había sido jugador del Athletic Club, el Sevilla y el propio Alavés. También acumulaba experiencia como entrenador en equipos juveniles y filiales. Parecía lógico que algún club volviera a llamarlo.

Pero el teléfono permaneció en silencio.

Pasaron las semanas y después los meses. De la Fuente se vio fuera de la rueda del fútbol, sin equipo y con tres hijos. Aquella incertidumbre terminó convirtiéndose, según reconocería años más tarde, en el momento más duro de su vida profesional y personal.

Durante aproximadamente 18 meses no recibió la oportunidad que esperaba. Aun así, continuó preparándose. Observó partidos, estudió el juego y esperó mientras trataba de encontrar una salida.

El pequeño anuncio de periódico que cambió su vida

La oportunidad apareció de la manera menos esperada.

Una mañana, mientras leía el periódico, Luis de la Fuente encontró un anuncio muy pequeño. La Real Federación Española de Fútbol buscaba un entrenador para sus categorías inferiores.

No recibió una llamada de un representante. Tampoco fue una gran propuesta enviada directamente desde la Federación. Él encontró el anuncio y decidió moverse.

De la Fuente llamó a Iñaki Sáez, quien había sido su entrenador en el Athletic Club y trabajaba dentro de la estructura federativa. Le preguntó si podía encajar en el puesto y envió su currículum. Después llegaron las entrevistas y, finalmente, la contratación.

La primera oportunidad tampoco ofrecía demasiadas garantías. La RFEF le dio un contrato inicial de tres meses y una misión concreta: clasificar a la selección sub-19 para un campeonato europeo.

Lo consiguió.

Aquella prueba temporal terminó convirtiéndose en el comienzo de una trayectoria de más de una década dentro de la Federación.

Conviene aclarar un detalle que se ha repetido de forma incorrecta en algunas publicaciones virales: Luis de la Fuente no encontró aquel anuncio hace tres años. Ocurrió en 2013, después de ser despedido del Alavés en octubre de 2011. Su camino desde el desempleo hasta el Mundial fue mucho más largo y paciente de lo que sugiere esa versión.

De las categorías inferiores a la selección absoluta

Luis de la Fuente no llegó directamente al banquillo principal. Antes de dirigir a las grandes figuras de España, trabajó durante años con jóvenes que apenas comenzaban sus carreras profesionales.

En 2015 conquistó el Campeonato Europeo sub-19. Cuatro años más tarde, ya al frente de la sub-21, ganó la Eurocopa de la categoría tras derrotar a Alemania en la final. También dirigió al equipo olímpico que obtuvo la medalla de plata en los Juegos de Tokio.

Ese recorrido le permitió conocer desde dentro el funcionamiento de las selecciones nacionales. También trabajó con futbolistas que más adelante llegarían al primer equipo. Para él no eran solamente nombres famosos o estrellas de grandes clubes: conocía su evolución, su carácter y la forma en que respondían bajo presión.

Cuando fue nombrado seleccionador absoluto en diciembre de 2022, muchos aficionados dudaron. Su perfil era más discreto que el de otros entrenadores y no tenía una extensa carrera dirigiendo clubes de Primera División.

De la Fuente evitó entrar en grandes discusiones. Respondió de la única forma que conocía: trabajando.

Nations League, Eurocopa y Mundial: el triplete de Luis de la Fuente

Los resultados comenzaron a cambiar rápidamente la percepción sobre el seleccionador.

En 2023, España conquistó la UEFA Nations League. Fue el primer título de una etapa que comenzaba a tomar forma. Un año después llegó la Eurocopa 2024, ganada con un equipo valiente, joven y capaz de imponerse a algunas de las mejores selecciones del continente.

El Mundial 2026 terminó de confirmar el proyecto.

En poco más de tres años al frente de la absoluta, Luis de la Fuente consiguió tres grandes títulos:

  • UEFA Nations League 2022/23.
  • Eurocopa 2024.
  • Copa Mundial de la FIFA 2026.

La final contra Argentina también fue su partido número 50 como seleccionador. En ese recorrido consiguió 38 victorias, un 78 % de triunfos que iguala el mejor porcentaje histórico de España, registrado por Vicente del Bosque.

Además, a sus 65 años, De la Fuente se convirtió en el entrenador de mayor edad en ganar una Copa del Mundo.

El secreto de una España que volvió a dominar el mundo

El éxito de España no se explica solamente por el talento individual de Lamine Yamal, Nico Williams, Rodri, Dani Olmo, Ferran Torres o Unai Simón. La gran fortaleza del equipo fue su capacidad para funcionar como un grupo.

De la Fuente insistió desde el principio en una idea sencilla: nadie debía sentirse más importante que la selección. Los titulares, los suplentes y el cuerpo técnico compartían una misma responsabilidad.

Esa mentalidad resultó decisiva en la final. Lamine Yamal no encontró los espacios habituales y Argentina logró reducir su influencia, pero España no se quedó sin soluciones. Nico Williams y Ferran Torres entraron desde el banquillo y participaron en la jugada que decidió el Mundial.

El entrenador también mantuvo la calma cuando el gol no llegaba. España siguió jugando, moviendo la pelota y desgastando a su rival. No cambió su identidad por desesperación. La recompensa apareció cuando solo faltaban 14 minutos para llegar a los penaltis.

De buscar trabajo a levantar la Copa del Mundo

La fotografía de Luis de la Fuente con la Copa resume mucho más que una victoria deportiva.

En 2011 fue despedido de un equipo de la tercera categoría. Pasó cerca de un año y medio sin trabajo y llegó a preguntarse si todavía tenía un lugar en el fútbol. En 2013 encontró una oferta laboral en las páginas de un periódico. Comenzó con un contrato de tres meses y una selección juvenil.

Trece años después, se proclamó campeón del mundo.

Su historia no habla de un éxito inmediato ni de un golpe de suerte. Habla de alguien que aceptó comenzar desde abajo cuando parecía que su carrera se había detenido. Cada renovación, cada categoría y cada campeonato fueron construyendo el camino hacia la final del Mundial 2026.

España ya tiene su segunda estrella. Ferran Torres ocupa un lugar eterno junto a Andrés Iniesta y Luis de la Fuente completa uno de los ascensos más extraordinarios de la historia reciente del fútbol.

El entrenador que un día esperaba una llamada hoy no necesita presentación. Es campeón de la Nations League, campeón de Europa y campeón del mundo.

viernes, 29 de marzo de 2019

Guardiola espiaba a Piqué por su relación con Shakira

Una historia futbolera que recordamos de la época dorada del Barcelona Fútbol Club, que tiene todo lo que necesita una buena película: espionaje, amor y final feliz.

guardiola pique shakira

Guardiola espiaba a Piqué por su relación con Shakira

El espionaje en Cataluña abarcó todas las esferas: política, empresarias y también deportiva. La agencia Método 3 espió a jugadores del Barcelona por encargo del actual director general de Servicios Penitenciarios de la Generalitat, Xavier Martorell -uno de los políticos presuntamente más implicado en esta trama de espionaje-, tras conocer el interés del entonces entrenador azulgrana, Pep Guardiola, por controlar a sus futbolistas en su tiempo libre. Y Gerard Piqué fue el jugador más investigado, sobre todo, tras conocerse su relación con la cantante Shakira, según informa 'El Confidencial' y ya adelantó 'Interviú.

Según fuente del club, Guardiola estaba obsesionado con controlar a sus jugadores y evitar que las fiestas nocturnas repercutieran en un bajo rendimiento sobre el césped. De hecho, eran habituales las llamadas de teléfono a los domicilios de los futbolistas para confirmar que cumplían con los horarios estipulados. Tanto Guardiola como Manel Estiarte, director de Relaciones Externas del Barça, mantenía una buena relación con Martorell, quien supuestamente habría realizado los encargos a los detectives de Método 3.

El seguimiento y control de los futbolistas azulgrana era bastante generalizado. Entre los investigados estaban Deco, Ronaldinho y Eto'o. Pero era Piqué quien más preocupaba a Guardiola y, por tanto, el jugador más controlado por los detectives, al menos en 2008 y 2010. Los informes señalan los locales que frecuentaba el central azulgrana y hasta las copas que se tomaba. El seguimiento se intensificó tras conocer la relación del futbolista con Shakira.
El seguimiento fue tan intenso que levantó sospechas en el propio Piqué. El jugador informó al club sobre esta circunstancia. Según informa 'El Confidencial', a Martorell se le ocurrió culpar a la prensa del corazón para calmar al futbolista.