Imagina que un futbolista remata con fuerza y la pelota pasa entre los dos postes, pero a diez metros del suelo. Hoy nadie dudaría: el balón salió fuera. Sin embargo, en los primeros años del fútbol moderno, aquella jugada podía terminar en gol.
La explicación es sencilla y sorprendente. Los primeros arcos no tenían travesaño ni red. Estaban formados únicamente por dos postes separados entre sí. Mientras la pelota atravesara ese espacio, la altura no importaba.
Esta era solo una de las numerosas diferencias en la historia y evolucón del fútbol como deporte, entre el fútbol de 1863 y el deporte que actualmente siguen millones de personas. Las canchas no tenían líneas, algunas reglas recordaban al rugby y muchas decisiones dependían de lo que los propios jugadores hubieran visto.
¿Cómo se pasó de aquel juego rudimentario al fútbol actual? Todo comenzó con una reunión celebrada en una taberna de Londres.
El nacimiento del fútbol moderno en 1863
El 26 de octubre de 1863, representantes de varios clubes y escuelas se reunieron en la Freemasons’ Tavern de Londres. Cada institución practicaba su propia versión del fútbol, lo que hacía muy difícil organizar partidos entre equipos diferentes.
En algunos lugares se permitía tomar la pelota con las manos. En otros, los jugadores podían correr mientras la llevaban. También existían variantes mucho más violentas, en las que estaban aceptadas las patadas en las piernas y otras acciones que hoy serían castigadas inmediatamente.
El objetivo de aquella reunión era crear una asociación capaz de establecer un reglamento común. Así nació la Football Association, conocida mundialmente por sus siglas FA. Aquel encuentro es considerado uno de los momentos fundamentales de la historia de la Football Association y del fútbol organizado.
No obstante, entre tantas curiosidades del fúbol, podemos destacar que el reglamento definitivo no se aprobó ese mismo día. Fueron necesarias seis reuniones durante 44 días para discutir las diferentes propuestas. Finalmente, el 8 de diciembre de 1863 quedaron aprobadas las primeras 13 reglas del fútbol asociación.
También debemos decir que sería mucho tiempo después que aparecerían reglas que hoy damos por sentado en el fútbol, para ello podemos por ejemplo ver la historia y origen del fuera de juego.
¿Cómo eran los primeros arcos de fútbol?
El primer reglamento establecía que cada arco debía estar formado por dos postes verticales separados por una distancia de ocho yardas, equivalentes a 7,32 metros.
Ese dato es especialmente curioso porque la separación se mantiene hasta nuestros días. Aunque casi todos los demás elementos del arco cambiaron, su anchura continúa siendo la misma desde 1863.
La gran diferencia estaba en la altura. Los postes no se encontraban unidos por un travesaño, una cinta ni una cuerda. El arco era simplemente un espacio abierto que se extendía hacia arriba sin un límite establecido.
Según las reglas originales del fútbol de 1863, se concedía un gol cuando la pelota pasaba entre los postes o por encima del espacio comprendido entre ellos, sin importar la altura. La única condición era que el balón no hubiera sido lanzado, golpeado o transportado con las manos.
Esto significa que un remate que hoy terminaría en la tribuna podía ser considerado gol si atravesaba la línea imaginaria que se elevaba entre los dos postes.
Un arco sin red y con una línea imaginaria
Los primeros arcos tampoco tenían red. Cuando se producía un disparo potente, la pelota continuaba su recorrido después de cruzar entre los postes. Si la jugada era rápida o había varias personas cerca, podía resultar complicado determinar si realmente había pasado por el lugar correcto.
Tampoco existía la figura del arquero tal como la conocemos. El reglamento inicial no reservaba a un jugador el derecho de utilizar las manos dentro de un área determinada. De hecho, ni siquiera existía el área penal.
La ausencia del travesaño hacía todavía más difícil juzgar algunos remates. Los jugadores debían imaginar una prolongación vertical de los postes y decidir si la pelota había pasado dentro de ese espacio. Era una solución muy básica, pero suficiente para dar los primeros pasos hacia un juego organizado.
Con el tiempo, el arco fue adoptando la forma rectangular actual. El travesaño estableció una altura máxima y la red ayudó a comprobar con mayor claridad si la pelota había entrado.
Así eran las primeras canchas de fútbol
El terreno de juego también era muy diferente. Las reglas de 1863 permitían una longitud máxima de 200 yardas, aproximadamente 182,9 metros, y una anchura de hasta 100 yardas, unos 91,4 metros.
Por lo tanto, una cancha podía ser considerablemente más larga que un campo profesional actual. Además, no existía la obligación de pintar sus límites con líneas continuas. Las dimensiones se señalaban con banderas colocadas alrededor del terreno.
No había línea central, círculo de inicio, área grande, área pequeña, punto penal ni arcos de esquina pintados sobre el césped. Muchas de esas marcas aparecieron posteriormente, a medida que el reglamento necesitó definir con mayor precisión dónde comenzaban y terminaban determinadas zonas.
En la actualidad, el terreno debe ser rectangular y estar delimitado por líneas continuas. Para los partidos internacionales, la longitud permitida se encuentra entre 100 y 110 metros, mientras que la anchura debe medir entre 64 y 75 metros. Las reglas actuales de la IFAB también fijan la altura del arco en 2,44 metros y mantienen los 7,32 metros de separación entre los postes.
Fútbol y rugby: dos deportes que todavía se parecían
Cuando se fundó la FA, el fútbol y el rugby todavía no estaban completamente separados. Ambos procedían de juegos con pelota practicados en colegios, universidades y comunidades británicas, pero cada grupo utilizaba sus propias normas.
Una de las discusiones más importantes de las reuniones de 1863 estuvo relacionada con el uso de las manos y con el llamado hacking, que consistía en patear las piernas de un rival para detenerlo.
El club Blackheath defendía que aquellas acciones debían continuar formando parte del juego. Otros representantes consideraban que eran demasiado violentas. Finalmente, la FA prohibió las patadas intencionales, las zancadillas y la posibilidad de correr transportando la pelota.
Esta decisión fue decisiva. El fútbol comenzó a concentrarse en el control del balón con los pies, mientras que los defensores de un juego con mayor contacto físico siguieron otro camino. La separación no se produjo de un día para otro, pero el reglamento de 1863 marcó un punto de no retorno.
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Otras reglas de 1863 que hoy resultarían extrañas
El arco infinito no era la única particularidad. El primer código incluía normas que serían difíciles de reconocer para un aficionado actual.
Cuando la pelota salía por un lateral, el derecho a realizar el saque no correspondía necesariamente al equipo contrario al último jugador que la había tocado. El saque era para quien llegara primero hasta el balón.
Además, un futbolista podía obtener un tiro libre después de realizar una recepción limpia y marcar el suelo con el talón. La regla del fuera de juego era mucho más estricta que la actual y dejaba fuera de la jugada a cualquier compañero situado por delante de quien había pateado la pelota.
Los equipos también cambiaban de lado después de cada gol, no únicamente durante el descanso. El conjunto que había recibido el tanto era el encargado de realizar el siguiente saque desde el centro.
Incluso el calzado fue contemplado en aquellas primeras reglas. Estaban prohibidos los clavos salientes, las placas de hierro y otros elementos peligrosos en las suelas o los talones de las botas.
El primer partido bajo las nuevas reglas
Una vez aprobado el reglamento, la FA necesitaba comprobar si realmente podía utilizarse en un partido. La primera prueba se disputó el 19 de diciembre de 1863 entre Barnes y Richmond.
El encuentro terminó 0-0. Puede parecer un comienzo poco espectacular para el deporte más popular del planeta, pero representó algo mucho más importante que el resultado: dos equipos habían logrado enfrentarse siguiendo un mismo conjunto de normas.
A partir de ese momento, el fútbol comenzó una lenta expansión. La creación de competiciones, asociaciones regionales y partidos internacionales ayudó a extender el nuevo código. Las reglas fueron modificándose para resolver problemas y hacer que el juego fuera más claro, seguro y atractivo.
Una medida de 1863 que todavía sigue vigente
El fútbol actual cuenta con árbitros asistentes, repeticiones televisivas, tecnología de línea de gol y VAR. Los campos están cuidadosamente marcados y cada parte del arco tiene medidas precisas.
Sin embargo, todavía conserva un vínculo directo con aquellos dos postes solitarios de 1863: la distancia de 7,32 metros entre ellos nunca cambió.
Más de un siglo y medio después, cada gol marcado en un estadio profesional atraviesa prácticamente la misma anchura que imaginaron quienes redactaron las primeras reglas. El travesaño, la red y la tecnología llegaron más tarde.
Así comenzó la historia del fútbol moderno: con una reunión en una taberna, 13 reglas y dos postes que se elevaban sin ningún límite hacia el cielo.





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